Los documentalistas Conor Horgan, director de La reina de Irlanda, y José Sánchez-Montes, de Omega, ven en la coproducción una oportunidad para que sus historias sean proyectadas en otras naciones, toda vez que en las pantallas de su propio país se encuentran avasalladas por la industria hollywoodense.

El cineasta irlandés y el español coincidieron en que la falta de espacios para la exhibición del arte independiente es sin duda una de las grandes problemáticas sociales para los creadores.

“El cine es un arte revolucionario y en Irlanda estamos bendecidos y malditos por el inglés, porque por un lado sabemos que nuestros documentales se van a ver; sin embargo, en nuestro país muy poco”, señaló.

Y es que dijo que en Irlanda sólo se exhibe entre 12 y 15 por ciento de las películas que se producen ahí, “el resto viene de Estados Unidos, Inglaterra, Europa u otras partes del mundo. Eso quiere decir que los documentales se ven todavía menos”.

Horgan se encuentra en México para presentar, como parte del Festival Ambulante, La reina de Irlanda, un documental que aborda desde una perspectiva política y humana la homosexualidad.

“Hemos llevado este material a las comunidades más homofóbicas de Europa occidental, donde se odia a todo aquel que es diferente, incluso a Sarajevo, donde los espectadores vieron por primera vez a un hombre vestido de mujer”, refirió.

Por su parte, el español José Sánchez-Montes, quien dirigió Omega, que narra el proceso de creación inusual de un proyecto entre Enrique Morente y Lagartija Nick, sostuvo que en su país las posibilidades de exhibición son muy bajas; sin embargo, el público ya busca más cine español.

“Antes la gente decía que no le gustaba el cine español. Ahora es diferente, ya quieren ver (…) En ficción he tenido películas taquilleras de la mínima producción que tiene España y no se compara en nada con la invasión del cine estadunidense en los cines españoles”, compartió.

“Creo que las coproducciones funcionan bastante bien con Latinoamérica, son un hermanamiento muy útil y al igual que pasa con el idioma inglés, España y Latinoamérica tenemos un idioma en común, lo que nos acerca”, concluyó.

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