El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva compareció ayer por primera vez ante un juez, Ricardo Leite, titular del décimo tribunal de Brasilia, como acusado de “obstrucción a la justicia” en el escándalo de Petrobras. En su declaración ante el juez, el ex presidente rechazó la acusación del ex senador de su partido, el PT, Delcidio Amaral, que afirmó que Lula le había pedido evitar que el ex director de Petrobras Nestor Cerveró, también detenido por ese caso, aceptara confesar lo que sabía sobre su implicación a cambio de una reducción de pena.

Además de declararse inocente, Lula insistió en que sufre una persecución política, una tesis que ha mantenido desde el inicio de las pesquisas en su contra. “Hace tres años que soy víctima de casi una masacre”, aseguró el ex presidente, antes de preguntarle al juez Leite si sabía “sabe lo que es despertarse todos los días con la prensa en la puerta de su casa”.

Además, Lula se refirió a la campaña de las presidenciales del próximo año, en la que, pese a las investigaciones en su contra, lidera las encuestas. “Voy a matarlos de rabia”, aseguró el ex mandatario, en referencia a estos sondeos.

Aparte de este caso, Lula tiene pendientes otras tres investigaciones; tres de ellas están relacionadas con Petrobras, y la cuarta, es por tráfico de influencias.

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