Los inmigrantes que llegan a Argentina ayudaron a diseñar un mercado laboral en el que los chinos predominan en los supermercados de barrio y los bolivianos en verdulerías, además de que hay una creciente apertura de restaurantes peruanos.

En cada barrio de Buenos Aires y en las principales ciudades del país, los chinos dominan los negocios supermercadistas ya que es usual que sean los dueños y los manejen con una estructura familiar.

Estos negocios están agrupados en la Cámara de Autoservicios y Supermercados Propiedad de Residentes Chinos, la Cámara de Supermercadistas y Comerciantes Chinos y la Cámara Empresarial de Desarrollo Argentino y Países del Sudeste Asiático.

De acuerdo con estas entidades, en el país ya hay más de 10 mil supermercados manejados por ciudadanos chinos, quienes suelen traer a sus familiares para radicar en Argentina y los ayuden en el cobro de caja o el corte de carnes frías.

Los supermercados chinos se diferencian de las grandes cadenas porque en la mayor parte de los casos ni siquiera se bautizan con ningún nombre, ni pintan sus entradas con logotipos y sus propietarios apenas si aprenden el español básico para manejarse con los clientes.

Entre los 120 mil ciudadanos chinos que viven en Argentina, otro grupo importante se dedica al popular negocio de las lavanderías, aunque en menor medida que los supermercados.

Es tanta la influencia de esta comunidad, que incluso cuenta con su propio Barrio Chino en donde compatriotas abrieron exitosos locales de comida al paso o comercios en los que venden productos importados desde su país de origen, cuyas etiquetas sólo ellos pueden descifrar.

La diversidad migrante se refleja también en la comunidad boliviana que instala coloridas verdulerías en cada barrio y que no descansa domingos ni feriados y trabaja en horario corrido desde las primeras horas del día hasta el amanecer.

Los bolivianos, que con un padrón de 350 mil personas conforman la segunda población migratoria más grande de Argentina, no sólo venden la verdura directo al consumidor, sino que ya también controlan la producción y el comercio mayorista, es decir, toda la cadena.

Diego Palacios, investigador del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), concluyó en una investigación que más del 80 por ciento de la producción y venta de verduras está en manos de familias bolivianas.

En los últimos años, otra oleada migratoria ha comenzado a tener un impacto diferente, ya que se han multiplicado los restaurantes peruanos.

De acuerdo con el último censo, en Argentina viven poco más de 150 mil peruanos que encontraban en el barrio del Abasto, en Buenos Aires, un espacio que los aglutinaba y en el que se concentraban los restaurantes de su cada vez más popular gastronomía.

Ahora, sin embargo, los restaurantes peruanos se dispersaron por toda la ciudad y son cada vez más visibles, como resultado de una nueva y positiva influencia migratoria.

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