Al reconocer los profundos conocimientos sobre la salud que los pueblos originarios y rurales de México han acumulado a través de su historia, Puebla cuenta con 15 Módulos de Medicina Tradicional, convirtiéndose en la primer entidad a nivel nacional en atención a población indígena.

En Puebla, desde el 2001 surge como proyecto el contar con Módulos de Medicina Tradicional, mismos que poco a poco fueron creciendo en el estado, abarcando las zonas de la mixteca, valle y las sierras Negra, Norte y Nororiental.

Juan Alberto Carrasco Villanueva, encargado de la Coordinación Estatal Operativa de Medicina Tradicional, en entrevista con Notimex explicó que la medicina tradicional consiste en todos los conocimientos empíricos que se transmiten de generación en generación.

Por lo que en estos espacios se brindan servicios de homeopatía, terapeutas tradicionales como curanderos, hueseros y parteras, así como baños de temazcal.

Esto, con el objetivo de acercar y brindar confianza a esta población sobre los servicios de salud, por lo que también se ofrece una atención mixta al trabajar con médicos alópatas que se ubican en los hospitales aledaños a los módulos.

“Puebla, a nivel nacional, es pionero en instalar estos módulos y ha servido como referente para otras entidades, como Querétaro, que cuenta con uno.

“También hemos atendido las visitas de personal de la Secretaría de Salud de Chihuahua, San Luis Potosí, Hidalgo, Oaxaca y Veracruz; incluso de Argentina, quienes están interesados en replicar el programa en sus ciudades”, señaló.

Dependientes de la Secretaría de Salud del estado, cada módulo cuenta con un coordinador responsable, un estadígrafo que se encarga de capturar todos los servicios que ofrecen los terapeutas tradicionales, así como intérpretes de la lengua de la región, ya sean náhuatl, totonaco u otomí.

Los terapeutas son especialistas en la práctica de sistemas de atención a la salud basada en las raíces de profundos conocimientos sobre la salud y la enfermedad, recolectados a través de la historia por los pueblos mexicanos.

Por su parte, Edith Álvarez Melchor, coordinadora del Módulo de Medicina Tradicional en Atlixco, precisó que estos espacios no son sitios de medicina alternativa, sino centros profesionales donde se atienden padecimientos que se reconocen en las comunidades pero que no están reconocidos por la medicina alópata.

Por ejemplo, el curandero atiende a pacientes que manifiestan males conocidos como empacho, susto, mal de ojo, latidos, mollera caída, y otros más comunes como tos, granos, mal de orín, algunos casos de diabetes, hipertensión, sistema nervioso, neuropatías y diarreas.

Los hueseros ofrecen servicios como fracturas, sobadas, dolores músculo-esquelético, ligamentos, luxaciones y zafadas.

Las parteras atienden y dan seguimiento a las mujeres embarazadas y al mismo bebé, dan control prenatal, atención de parto bajo el modelo intercultural humanizado, atención de puerperio, capacitación y apoyo en la lactancia materna, curan empacho en los bebés, y pueden reconocer complicaciones durante el embarazo o en el momento del parto.

Las parteas también auxilian en el tratamiento de enfermedades de la mujer como infecciones vaginales, infecciones de vías urinarias, vejigas caídas, problemas de ovarios y aprietan caderas.

“El proceso de atención en todos los módulos es que el paciente llega en recepción y son atendidos por los traductores de lengua indígena. Generalmente los pacientes ya saben con quién dirigirse y piden la consulta con la huesera, el curandero o la partera.

“Para los pacientes que no saben con quién dirigirse explican a los traductores qué dolor o síntomas tienen y el traductor los canaliza con el terapeuta indicado”, explicó en entrevista.

Los recepcionistas están capacitados para registrar en una libreta al paciente, se abre expediente clínico, se le otorga un lugar en el sistema estadístico en el que se anota la causa de la visita, si la atención que recibió fue buena, que producto herbolario se le recetó, cuántas consultas lleva, y que terapeuta lo atiende.

“De la totalidad de atenciones que se brindan en el Módulo de Medicina Tradicional de Atlixco, el huesero tiene el 50 por ciento de los servicios, principalmente dolores musculare; el 30 por ciento es para el curandero y el 20 por ciento restante las parteras”, citó Edith.

Este centro que desde 2015 a la fecha ha atendido a 9 mil 466 pacientes, cuenta con un total de 18 terapeutas, quienes se rolan el trabajo; tres son curanderos, siete hueseros y ocho parteras, quienes atienden a la población abierta.

También ofrece el servicio del baño de temazcal como forma terapéutica pues se cree que el origen de las enfermedades se debe a un desequilibrio de la temperatura.

Todos los servicios son gratuitos, servicios que en sitios particulares tienen un costo de 50 pesos por ejemplo el baño de temazcal; limpia con un curandero va de 200 o más 500 pesos; un huesero cobra de 200 a 500 pesos la consulta, y las parteras cobran de 200 pesos por revisión o acomodar el bebé, hasta mil o 2 mil pesos atender el parto.

En promedio, en cada módulo se otorgan 500 consultas al mes; la cifra varía dependiendo de la temporada del año ya que en ocasiones se llegan a registrar 800 consultas por mes hasta mil 200, como ocurre en el módulo de Tetela de Ocampo, donde está el mayor el número de población indígena.

“LOS TERAPEUTAS TIENEN LA CAPACIDAD DE RECONOCER HASTA DONDE PUEDEN AYUDAR SUS SERVICIOS AL PACIENTE CON SUS CONOCIMIENTOS, PERO ANTE UN PADECIMIENTO QUE NO PUEDEN ATENDER, AL PACIENTE LO TRASLADAN A LA MEDICINA ALÓPATA O MEDICINA ESPECIALIZADA”, SEÑALÓ ÁLVAREZ MELCHOR

Al igual, los hospitales les asignan pacientes cuando aún después de llevar un tratamiento e incluso cirugía, estos no presentan mejoría, entonces acuden a la medicina tradicional, logrando muchos casos de éxitos con un trabajo en conjunto.

En este módulo laboran los traductores Guillermo Zavala Montenegro y Leticia Martínez Pérez, quienes apoyan a los pacientes para obtener un mejor servicio por parte de los terapeutas.

Respetando la cosmovisión de las personas, en la sala de espera del módulo de Medicina Tradicional se encuentra un altar donde se venera la imagen del Niño Dios, ahí los pacientes le traen flores, juguetes, dulces, dinero, para pedir por la salud o agradecer el favor recibido.

También tienen una pequeña cocineta y comedor donde los terapeutas tradicionales que participan en la guardia, puedan preparar y comer sus alimentos sin interrumpir a los usuarios en la sala de espera.

Los letreros, señalizaciones e información médica están en náhuatl y español; y los baños cuentan con regadera donde se puedan bañar.

La Secretaría de Salud del Estado de Puebla; además de pagar al personal contratado, también suministra la farmacia con 20 remedios herbolarios como jarabes para la tos, pomadas para dolores musculares o articulares elaborados con plantas medicinales.

En los anaqueles de la farmacia se pueden observar 54 plantas medicinales como árnica, cuachalalate, tepezcohuite, rosa de castilla, manzanilla, boldo, hinojo, pingüica, hierba del sapo, zapote blanco, romero, caléndula, ruda y capitaneja.

Así como miel virgen, polen, cera de abeja, aceites esenciales, shampoo, jabón, tés para infusión, cremas, algodón, gasas esterilizadas y otros insumos.

Deja un comentario

SIN COMENTARIOS

DEJA UNA RESPUESTA