La actuación de Sergio Ramos ante el Nápoles, salvadora para el Real Madrid en un momento crítico de la eliminatoria frente al conjunto italiano, salvó los muebles a un equipo que no pudo esconder un problema que con los cabezazos del central madridista no ha podido quedar oculto.

Durante la primera parte del encuentro disputado en San Paolo, el Nápoles pasó por encima del Real Madrid. El 3-1 del encuentro de ida no era definitivo y los hombres de Maurizio Sarri, con el apoyo de un estadio volcánico, pasaron por encima de un equipo partido en dos y tal vez mermado por el poco equilibrio causado por la poca solidez en la presión de los jugadores de arriba.

Mientras que la defensa del Real Madrid no podía sacar la pelota jugada porque tenía siempre encima a Lorenzo Insigne, Dries Mertens y José Callejón, la del Nápoles vio pasar los minutos con comodidad. Además, esos tres futbolistas también bajaron a recibir constantemente al centro del campo, se desmarcaron, buscaron huecos, generaron opciones y, sobre todo, fueron muy solidarios en defensa.

Enfrente, el Nápoles se encontró con una autopista hacia el cielo en cuanto superaban la línea de tres de ataque merengue, la ya famosa BBC formada por Bale, Benzema y Cristiano. Entre ellos y los tres siguientes, Kroos, Casemiro y Modric, había un abismo en el que los centrocampistas blancos cayeron constantemente por la falta de ayuda de sus compañeros de la zona de arriba.

En esa fatídica primera parte para el Real Madrid que dejó en el alambre la eliminatoria para los blancos por el gol de Mertens, los kilómetros que corrieron los jugadores del Nápoles evidenciaron una mayor intensidad en el cuadro italiano. En total, según los datos de la UEFA, sumaron 61’680 kilómetros por los 55’787 del Real Madrid.

La aparición de Ramos al principio del segundo acto acabó con la incertidumbre. Su remate de cabeza, el enésimo salvador tras un nuevo centro de Kroos desde el córner, dio por concluido el ímpetu del Nápoles, que se derrumbó ante la necesidad de sumar dos dianas para mandar la eliminatoria a la prórroga.

El otro cabezazo de Ramos en el minuto 57 que acabó dentro de la portería de Pepe Reina (la UEFA otorgó el gol a Mertens en propia meta), fue el mazazo definitivo para los hombres de Sarri. Todo su trabajo en la primera parte se vino abajo en apenas 10 minutos y por culpa de un jugador que está haciendo historia en su club a base de remates definitivos.

Pero después del partido, el poso que quedó en el ambiente no fue de felicidad absoluta. Volvieron de nuevo las preguntas sobre la necesidad de alinear siempre a la tripleta Benzema-Bale-Cristiano. Antes del choque frente al Eibar que disputó el Real Madrid previo a la cita en San Paolo, las dudas estaban sobre la mesa tras esa victoria sufrida en Villarreal con los tres en el césped.

Después de la cita ante los castellonenses, frente al Las Palmas, descansó Benzema y el Real Madrid empató 3-3. En Ipurúa, no jugaron ni Bale ni Cristiano y el equipo de Zidane mostró una de sus mejores caras de la temporada. Con Lucas Vázquez y Marco Asensio, mucho más intensos y solidarios, el cuadro blanco completó un gran partido y ganó 1-4.

Las dudas sobre el imperativo legal de colocar a la BBC en los grandes partidos volvieron a surgir después de la mala primera parte en Nápoles. El Real Madrid mostró, como en algunos encuentros de esta temporada, una de sus peores versiones. Después, algún jugador como Benzema fue cuestionado al respecto y se defendió.

“Siempre nos miran a los tres y la BBC no sólo hacemos goles, también trabajamos mucho para el equipo. Pero cada vez que hay un partido difícil nos señalan a los tres. ¿Si lo hablamos? Nosotros no tenemos tiempo para hablar de esas cosas. Sólo trabajamos”, dijo en Mega.

Es cierto que con la BBC sobre el campo el Real Madrid arrasó al Bayern 0-4 en las semifinales de la Liga de Campeones 2013/14. También con Bale, Cristiano y Benzema en la alineación titular, el cuadro blanco ganó al Atlético de Madrid las finales de 2014 y 2016.

Pero también es cierto que en muchas ocasiones, cuando los tres se juntan, no siempre sale la moneda de cara. En los primeros 45 minutos del choque ante el Nápoles salió cruz y Sergio Ramos, con otra aparición salvadora, apagó un incendio que se veía en el horizonte. Sin embargo, sus cabezazos heroicos no pudieron esconder que la BBC, a veces invencible, también tiene sus carencias.

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