Con la aplicación de tecnología y diseño de software a la gestión y análisis de datos biológicos, la Universidad Veracruzana (UV) inició en septiembre 2015 el trabajo de investigación en bioinformática, que a mediano plazo se convertirá en un programa científico y de formación profesional de colaboración multidisciplinar.

Así lo informaron investigadores de los cuerpos académicos (CA) Estructura y Función en Sistemas Ecológicos, del Instituto de Investigaciones Biológicas (IIB), e Ingeniería y Tecnología de Software, de la Facultad de Estadística e Informática (FEI), que el 9 de diciembre formalizaron su colaboración con la firma de un acuerdo.

Cuatro son los proyectos que tienen en marcha los científicos y estudiantes que integran el grupo de trabajo: una plataforma virtual para integrar la colección de mamíferos del IIB, y un programa para el conteo de especies marinas con fotogramas.

Además, el desarrollo de dos proyectos de software libre para soporte de material biológico de especies, y de la fotocolección del IIB en bases de datos de mamíferos, plantas y reptiles, que a partir de este catálogo virtual será vinculada a las bases de datos de la Comisión Nacional para el Conocimiento y uso de la Biodiversidad (Conabio).

Esta colaboración entre biólogos e informáticos combina y potencia sus fortalezas, hará más eficiente, fina y precisa la investigación y mejorará la formación de los estudiantes que se integren a los proyectos, coincidieron Gerardo Contreras Vega, director de la FEI, y Alvar González Christen, director del IIB.

“Es una colaboración de ganar-ganar”, coincidió María Karen Cortés Verdín, académica de la FEI; mientras los informáticos aporten su experiencia en la automatización y manejo de la información, los biólogos ofrecen un campo de aplicación específica para la resolución de problemas a partir de las TIC.

“De nada sirve hacer investigación informática que se quede en la teoría, se tiene que aterrizar, que volcar a cuestiones prácticas que impacten en la sociedad a la que nos debemos como universidad pública”, insistió Contreras Vega.

De acuerdo con los investigadores de la FEI, los informáticos son expertos en encontrar soluciones a problemas y necesidades, y ése es el impulso que conecta ambas especialidades en el trabajo de los CA, además de la “pasión” por la disciplina, explicaron.

“Necesitábamos saber cuántos murciélagos hay en un fotograma, en una fracción de segundo, para poder hacer cálculos del tamaño de poblaciones; aunque existen softwares parecidos no hay uno eficiente al que tengamos acceso. Para nosotros colaborar con ellos ha sido una excelente oportunidad”, explicó Luis Gerardo Abarca, investigador del IIB.

Aunque el trabajo inició apenas en septiembre, los investigadores ya vislumbran áreas de oportunidad y reconocen el potencial de la bioinformática como eje de investigación y formación profesional, tanto en el diseño de software especializado como en el desarrollo de simulaciones para redes tróficas, herramientas de sistematización de información y análisis, o generación de modelos predictivos, entre otras.

Explicaron que la idea a mediano plazo es instalar un programa de educación e investigación científica en bioinformática, aunque por ahora sólo se cuenta con los proyectos de investigación y el primer producto de esta colaboración, una tesis de licenciatura de la FEI.

En el proyecto participan cuatro estudiantes y ocho académicos-investigadores, entre ellos Christian Alejandro Delfín Alonso, Eduardo Morteo Ortiz, Jorge Octavio Ocharán Hernández, Juan Carlos Pérez Arriaga, Ángel Juan Sánchez García y los antes mencionados.

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