El Sevilla necesitaba un punto o que el Spartak de Moscú no ganase en Liverpool y ambos supuestos se dieron para colocar al equipo de Nervión en los octavos de final de la UEFA Champions League. Sin embargo, su empate a uno ante el Maribor no dejó buenas sensaciones en cuanto a juego.

Se jugaba el todo por el todo el Sevilla en Maribor y su once inicial transmitió la importancia que el club andaluz le daba al partido. Alineación de garantías para asaltar los octavos de final de la UEFA Champions League y para dominar el partido desde el inicio.

Un dominio que no evitó que el Maribor en su primera llegada se adelantase en el marcador. Gran centro de Milec desde la derecha que encuentra a Tavares totalmente solo en el segundo palo para hacer su sexto gol en sus últimos siete partidos.

El revés espoleó al Sevilla, cuyas opciones pasaban por puntuar en Eslovenia si no quería depender del resultado del Spartak de Moscú en Liverpool. Pero el entramado defensivo del Maribor hacía inútiles los esfuerzos de jugadores como Éver Banega o Pablo Sarabia por filtrar balones hacia arriba, y el Sevilla se fue al descanso sin causar problemas al meta Jasmin Handanović.

Y en el intervalo algo cambió en el Sevilla. En la primera jugada de la reanudación tuvo su mejor ocasión del partido con un remate seco de Sarabia, y con la entrada de Ganso en el campo los andaluces apostaron por más creatividad en el último tercio del campo.

El brasileño abrió huecos y a un cuarto de hora del final igualó el partido con un disparo sin excesivo peligro desde fuera del área que Handanović no supo blocar. Un empate que llegó sin brillo en un partido áspero que al menos trajo el premio más deseado por el Sevilla y su afición: la clasificación para octavos de final.

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