Solo unos días después de que saliera a la luz que Mel B y su exmarido Stephen Belafonte habían llegado a un primer acuerdo sobre su proceso de divorcio, el cual implicaba el fin de la investigación sobre los malos tratos físicos y psicológicos de los que habría sido víctima la cantante a manos del empresario y la retirada de la petición parda hacerse con una orden de alejamiento, ahora el diario británico Daily Mail asegura que la artista ha seguido una estrategia similar para desbloquear el litigio paralelo que mantiene con su exniñera, Lorraine Gilles.

Según publica el mencionado tabloide, Mel B habría pedido al juez que lleva el caso la suspensión de la vista oral en la que se iba a abordar la posibilidad de imponer una orden de alejamiento -en esta ocasión- contra su antigua empleada, sobre la que la intérprete aseguraba que le había amenazado con publicar los supuestos vídeos que les retratarían a los tres manteniendo relaciones sexuales en el marco de su ya extinto matrimonio.

La celebración de esta primera sesión judicial estaba prevista para ayer lunes -como han revelado fuentes cercanas al proceso- pero el equipo de abogados de la ex Spice Girl emitió el pasado jueves una comunicación dirigida al magistrado para informarle de que ambas disputas, la que mantiene por un lado con su exmarido y, por la otra, con la exniñera, habían sido “finalmente resueltas” y, por tanto, no había necesidad de que fueran convocados ante el tribunal.

“En el caso Brown contra Gilles, la corte ha recibido una notificación de que el asunto ha sido finalmente resuelto. En consecuencia, nadie tendrá que aparecer ante el tribunal esta mañana. La solicitud de una orden de alejamiento por motivos de violencia [la relativa a Belafonte] y la que iba dirigida a evitar una supuesta situación de acoso [la atribuida a Lorraine] fueron retiradas el pasado jueves”, reza el comunicado hecho público por el juez Mark Juhas, de la Corte Superior de Los Ángeles, ayer lunes.

Como resultado de los acuerdos alcanzados por las tres partes, el agrio proceso de divorcio en el que están inmersos Mel B y Stephen Belafonte, marcado hasta ahora tanto por los presuntos episodios de violencia física y verbal que el segundo habría ejercido contra su exmujer, como por las acusaciones de que este le habría forzado a mantener relaciones sexuales con él y la mencionada Lorraine -recurriendo incluso a las drogas para tenerla a su merced-, estará fundamentalmente centrado en la batalla por la custodia de la pequeña Madison (6), ya que de momento ambos rechazan la idea de la tutela compartida.

Aunque en principio Lorraine Gilles debería desaparecer ya del marco del proceso legal gracias al citado arreglo al que ha llegado con Mel B, pocos podrán olvidar el papel tan significativo que jugó en sus primeros meses al revelar en pleno juzgado que, además de haber mantenido relaciones sexuales con Stephen y la cantante entre 10 y 15 veces durante el tiempo en que trabajó para ellos, fueron ellos los que se encargaron de costearle el aborto al que se sometió tras quedarse embarazada.

En un primer momento, Lorraine negó que ese bebé fuera de Stephen, pero finalmente no dudó en atribuírselo al tiempo que acusaba a ambos de haberla coaccionado para que se uniera a ellos en sus “sórdidas” prácticas sexuales.

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