El Tribunal Electoral federal ordenó al PRD renovar su dirigencia nacional y le fijó un plazo de 60 días para hacerlo.

En sesión privada, los Magistrados de la Sala Superior desestimaron los argumentos que, a decir de la actual dirigencia encabezada por Alejandra Barrales, imposibilitan al sol azteca para organizar su elección interna de renovación de los órganos directivos.

El pasado 3 de septiembre, el Consejo Nacional del PRD resolvió prorrogar la elección de dirigencia una vez que concluya el proceso electoral en curso, alegando que el INE, al que solicitarán organizar su votación interna, estará ocupado en conducir los comicios federales y estatales del próximo año.

Sin embargo, los Magistrados señalaron que los dirigentes del partido propiciaron una circunstancia que les permitiera alegar esa supuesta imposibilidad, ya que tuvieron suficiente tiempo para cumplir con el proceso de renovación.

Carlos Sotelo, líder de la corriente Patria Digna, precisó que la renovación no puede decidirse por el voto de los integrantes del Consejo Nacional, como ocurrió en septiembre, pues, dijo, ese órgano concluyó funciones el 4 de octubre.

Desde el 3 de julio, la Comisión Nacional Jurisdiccional del PRD instruyó a los órganos internos que emitieran la convocatoria para nombrar a quien sucederá a Barrales en el cargo.

No obstante, los órganos responsables desobedecieron la instrucción de dicha comisión, e incluso una sentencia del propio tribunal, emitida el 24 de agosto, que les había ordenado acatarla.

La Sala Superior determinó la noche de este martes por unanimidad que el PRD tiene 60 días naturales para renovar la dirigencia nacional y que ésta rinda protesta e inicie funciones.

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