El Presidente de EU, Donald Trump, responsabilizó ayer de la violencia de este fin de semana en Charlottesville, Virginia, tanto a grupos neonazis y supremacistas como a los manifestantes de izquierda que les hicieron frente.

“Hubo un grupo de un lado que fue malo y hubo un grupo del otro lado que también fue muy violento”, dijo Trump durante una conferencia de prensa en Nueva York.

Así, tras censurar directamente a los grupos racistas, ayer recuperó su línea inicial e insistió en repartir culpas por los disturbios, en los que una mujer murió y 19 resultaron heridas al ser atropelladas por James Alex Field, simpatizante de grupos neonazis.

El presidente calificó de “horrible” lo sucedido en Charlottesville, pero insistió en que no todos los que acudieron a la protesta eran neonazis o supremacistas blancos.

“He condenado a los neonazis, he condenado a muchos grupos. Pero no toda esa gente eran neonazis, créame. No todas esas personas eran supremacistas blancos, ni mucho menos”, subrayó Trump.

“Mucha gente también estaba allí para protestar por la retirada de una estatua de Robert E. Lee. Esta semana es Robert E. Lee. (…) Me pregunto, ¿es George Washington la semana que viene? ¿Es Thomas Jefferson la siguiente?”, añadió el presidente.

La marcha “Unir a la derecha“, que derivó en los choques de este fin de semana en Charlottesville, se convocó en protesta por la decisión de eliminar una estatua de Lee, un general confederado considerado un símbolo de la defensa de la esclavitud y el racismo.

Aunque dio a entender que está en desacuerdo con la retirada de ese tipo de monumentos, Trump aseguró ayer que en su opinión lo mejor es dejar esas decisiones a las autoridades competentes en cada caso.

El presidente estadounidense defendió además con vehemencia su respuesta a lo sucedido en Charlottesville, tras las críticas que recibió por haber esperado dos días para condenar explícitamente al Ku Klux Klan (KKK), los neonazis y los supremacistas blancos que se dieron cita allí.

“Antes de hacer una declaración, necesito los hechos”, subrayó Trump, explicando que, cuando hizo sus primeros comentarios, no sabía por ejemplo que el histórico líder del KKK David Duke estaba allí.

Originalmente, el presidente había responsabilizado a “muchas partes” del “odio y fanatismo” vistos en Charlottesville.

EU condiciona diálogo con Corea del Norte

El secretario de Estado de EU, Rex Tillerson, aseguró ayer que su Gobierno está “interesado” en un eventual diálogo con Corea del Norte, pero advirtió de que depende del líder norcoreano, Kim Jong-un, crear las condiciones para que eso ocurra.

“No tengo ninguna respuesta a su decisión”, dijo Tillerson al ser cuestionado por una periodista sobre la noticia de que Kim ha decidido “observar un poco más” las acciones de EU, antes de ejecutar su amenaza de bombardear la isla estadounidense de Guam, en el Pacífico Occidental.

“Seguimos interesados en encontrar una forma de llegar a un diálogo, pero eso es algo que depende de él”, añadió el titular de Exteriores estadounidense.

Horas antes, Corea del Norte bajó el tono de sus amenazas, además de instar a Washington a “desactivar la tensión y prevenir un peligroso conflicto militar”, según informó la agencia estatal KCNA.

“De cara a desactivar la tensión y prevenir un peligroso conflicto militar en la península coreana, es necesario que EU se decante primero por una opción adecuada y lo demuestre con acciones”, dijo Kim según el texto de KCNA.

Sin embargo, el líder norcoreano advirtió de que Pyongyang tomará una “importante” decisión si Washington persiste en llevar a cabo sus “imprudentes y extremadamente peligrosas acciones”.

En este sentido, las palabras atribuidas a Kim parecen apuntar a los ejercicios militares Ulchi Freedom Guardian, que las tropas surcoreanas y estadounidenses tienen previsto iniciar el próximo lunes y que podrían volver a avivar la tirantez regional.

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