El gobierno británico prohibirá la venta de automóviles nuevos que usen gasolina y diésel a partir de 2040, en un intento por reducir las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera, culpables de la muerte prematura de miles de personas cada año.

El secretario del Transporte, Chris Grayling, señaló que el gobierno está comprometido con una “revolución verde para reducir la contaminación en ciudades y pueblos”.

El plan de Gran Bretaña para deshacerse de los vehículos a gasolina y diésel se une a la decisión de los alcaldes de París y Madrid para impedir la circulación de dichos autos para el año 2025.

“No debe haber nuevos autos de diésel o gasolina en 2040”, dijo por su parte el secretario del Ambiente, Michael Gove, durante una entrevista a la radio BBC.

Entre otras medidas, el gobierno prometió 250 millones de libras (326 millones de dólares) a las delegaciones locales para invertir en esquemas que permitan restringir los vehículos diésel en las calles más contaminadas.

Actualmente los autos eléctricos en Gran Bretaña representan sólo el 5.0 por ciento de la flota vehicular y aún falta invertir en estaciones eléctricas para la recarga de batería, de acuerdo con la Sociedad de Producción y Venta de Autos (SMMT por sus siglas en inglés).

Los autos eléctricos están exentos del impuesto de congestión vehicular para entrar al centro de Londres que tiene un costo diario de 11.50 libras (15 dólares).

Sin embargo, un vehículo eléctrico sigue siendo un artículo de lujo con un costo a partir de las 16 mil libras (25 mil dólares), un precio mucho más alto en relación con un motor tradicional.

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